Claudia Chávez

Madre

Una presencia incondicional

Claudia Chávez

Madre

¿Cómo lo acompaño?
Juan es el más grande de diez hermanos y cuando su mamá se enteró que había caído preso, no lo podía creer. Ella no le había enseñado a robar a su hijo. Sin embargo, entendió que en el encierro era cuando Juan más iba a necesitar a su mamá y a su familia. Iba todas las semanas a verlo y tuvieron que hacer muchos sacrificios para que a él no le faltara nada mientras estuvo en la cárcel. Hoy, es la primera que lo apoya en todos sus sueños y proyectos.
Las frases que hablan por sí mismas
● “Mi marido estuvo 3 años preso. La luché sola. Yo me iba a manguear, hasta llegué a pedir monedas en un semáforo para poder darles de comer. Porque yo no quería que ellos agarraran el mal camino. Yo les enseñé a pedir y no a tomar lo que no era de ellos”.
● “Yo le decía: “Y yo estoy presa con vos. Tengo que amanecer afuera. Caminar pasillo por pasillo. Entregar bolsos. Estar delante de los policías. Hacer cosas que no me gusta. Verte y dejarte acá. Estoy dejando un pedacito acá. Y dejo muchos sueños de tus hermanitos para que a vos no te falte nada acá”.

Gabriela González

Fund. Deportistas por la Paz

El antes y el después del rugby

Gabriela González

Fund. Deportistas por la Paz

¿Cómo lo acompaño?
Gabriela forma parte del equipo de esta fundación que usa el rugby como excusa para inculcar valores en los chicos privados de su libertad, darles una motivación y que puedan empezar a pensar en su futuro. Acompañó a Juan durante todo este proceso, fue testigo directo de su transformación y ahora juntos están planeando armar una escuela de rugby en villa Itatí, liderada por Juan.
Las frases que hablan por sí mismas
● “Los chicos cuando están adentro se autoevalúan muy duro, saben que se equivocaron. Yo he sentido muy poco resentimiento de parte de ellos”.
● “Vos conocés a Juan y te das cuenta de que llegamos tarde, de que él no tendría que haber llegado nunca a la cárcel. Juan hizo un proceso muy particular, es una excepción. Sus ganas, su posición, su capacidad, su red, su proceso y que no les soltaron la mano”.
● “Lo que él está haciendo hoy en día lo atraviesa. El está tratando de modificar la misma realidad que a él lo empujó a la cárcel. Es un maestro desde todo punto de vista”.

Gonzalo Macchi

Operador socio terapéutico del hogar de Cristo

Un segundo padre

Gonzalo Macchi

Dir.de la Parroquia Don Bosco

¿Cómo lo acompaño?
Gonzalo conoció a Juan hace 15 años en la parroquia cuando participaba de las diferentes actividades. Se acercó más a la familia cuando se enfermó su hermano de leucemia y finalmente falleció. Ahí le dio trabajo a Juan en el emprendimiento de jardinería de la parroquia y siempre lo aconsejaba para que se alejara de la calle y de las drogas. Nunca dejó de visitarlo durante los cinco años que estuvo preso, es la persona que lo fue a buscar cuando salió y quien le volvió a dar trabajo para que se pudiera reinsertar.
Las frases que hablan por sí mismas
● “Los primeros tiempos me acuerdo que íbamos a verlo y volvíamos llorando. Eran tiempos difíciles. Ver a un pibe detenido es muy duro. Más a los pibes que nosotros acompañábamos, que tratábamos de generarles una alternativa de vida”.
● “Cuando uno les muestra que hay posibilidad de hacer otra cosa con la vida, de construir algo, y si se sienten acompañados, los pibes le meten para adelante. Se sienten escuchados, valorados, que pertenecen a un grupo, se sienten importantes, que son queridos”.

Marcos Paredes

Amigo

Compañero de andanzas

Marcos Paredes

Amigo

¿Cómo lo acompaño?
Se conocieron en el barrio y eran compañeros de andanzas. Marcos rescata que aunque estuvieran haciendo “cosas malas”, ellos siempre encontraban un momento para charlar sobre temas profundos, como la muerte de un familiar. Marcos quedó en silla de ruedas después de recibir un tiro en la espalda en una persecución policial. A los pocos meses, Juan cayó preso. La manera de sostenerse juntos, era tener largas charlas por teléfono mientras los dos atravesaban sus propios infiernos.
Las frases que hablan por sí mismas
● “Nosotros siempre tuvimos buenas charlas. A pesar de que hacíamos las cosas mal, nos drogábamos o delinquíamos, siempre teníamos un momento para hablar. Yo con él podía hablar de todo, él me contaba sus problemas y yo los míos. Encontraba transparencai y me sentía libre de poder expresarme. A él se le había muerto un hermano y a mí mi padre”.
● “Hacíamos las cosas mal pero no éramos malas personas. Muchas personas pueden pensar que sí. Pero es porque no conocen a las personas ni cómo son. No se dan el momento para conocerla, saber qué es lo que siente, qué es lo que piensa. Ellos ven por afuera nomás y hablan por la apariencia”.

Juan Manuel “Pote” Filgueira

Amigo

Un hermano de la vida

Juan Manuel “Pote” Filgueira

Amigo

¿Cómo lo acompaño?
Juan Manuel, alias “Pote”, tiene algunos años más que Juan pero eso no les impidió hacerse amigo entrañables en la parroquia. En las noches también compartieron algunos excesos. “Pote” sentó cabeza, armó su familia e intentó por todos lo medios evitar que Juan siguiera con la mala junta y terminara en la cárcel. Lo acompañó en su tropiezo, lo visitó en la cárcel y es parte de su presente feliz.
Las frases que hablan por sí mismas
● “Nos llegamos a conocer mucho más, dialogando, pudimos encontrar nuestro “ositos cariñosito” que teníamos adentro. Porque la calle te forma con mucho carácter, con muchos disfraces y armaduras”.
● “Yo pasé a ser una especie de hermano mayor.Lo veía a él en una esquina y me agarraba un fervor y un enojo por dentro y le decía “Vos no sos para esto”. Salía a aconsejarlo hasta que llegó un momento de rebeldía de él, que me respetaba pero ya no me daba bola”.
● “Lo bueno que destaco de él hasta hoy en día es que él reconoce sus errores y creo que eso el principio del cambio. Le hizo bien estar en ese lugar porque salió transformado”.

Virginia Beltrame

Psicóloga U1 Lisandro Olmos

De chico rebelde a adulto responsable

Virginia Beltrame

Psicóloga U1 Lisandro Olmos

¿Cómo lo acompaño?
Virginia formaba parte del equipo del Programa Integral de Asistencia y Tratamiento para Jóvenes Adultos (Piatja) mientras Juan estuvo en Olmos. Cuenta que Juan entró con mucho miedo y enojado, y después de muchas charlas con Virginia pudo empezar a confiar en el equipo. Ese fue el principio de su cambio. Juan se empezó a anotar en todos los cursos y se convirtió en un líder positivo para el resto de los internos.
Las frases que hablan por sí mismas
● “Yo recibí a un Juan muy adolescente, casi infantil, era como un niño, muy fragil, temeroso, enojado. El nos dejó acompañarlo, empezó a confiar. Ese fue el gran cambio de su proceso”.
● “El Juan que llegó es muy distinto al que es hoy. El tenía esta cuestión de que su papá había estado preso en Olmos que siempre la contaba. Pero también hablaba del acompañameitno de una parroquia que había tenido desde su infancia. Y siempre nombraba a un referente llamado Gonzalo”.
● “Saber de algunos jóvenes que que han sabido armar lindos proyectos de vida me da mucha satisfacción y me hace sentir que mi trabajo vale la pena. Destaco el trabajo de mis compañeros porque somos un equipo”.